MARYCARMEN HERRERA | ¿Ha tenido tu pequeñ@ cambios en su comportamiento como: llanto, enojo, pesadillas y no entiendes por qué?

Uno de los principales factores para que situaciones de abuso sexual sigan existiendo en nuestra cultura, es que los menores, por vivir una situación tan compleja y confusa para ellos no saben cómo actuar, siendo además una situación tan delicada para enfrentar, ya que en más de un 60% de los casos, se lleva a cabo por alguien cercano; en su mayoría familiares en primero y segundo grados (primos, tíos, abuelos y padres), lo que hace que los pequeños no tengan la fuerza de hablar denunciando el hecho.

Como adultos, es nuestra responsabilidad estar conscientes de que no estamos hablando de un hecho aislado, sino de un suceso cotidiano del cual, como sociedad nos corresponde parte de la responsabilidad al evadirlo; sobre todo si vemos cambios conductuales en nuestros niños y púberes, como aislamiento, llanto sin razón, actitudes regresivas; alteraciones en el sueño, ya sea dormir mucho o no dormir o perder el control de esfínteres cuando ya lo tenían; algunas de estas conductas, podrían ser indicadores de la existencia de una situación de abuso sexual y poder apoyarles, protegerles y darles como opción el acompañamiento de alguien especializado en el tema;  permitirá que se llegue a trascender la vivencia que  por sí misma,  puede afectar la vida de un(a) niñ@ dejando una profunda y lastimosa huella para toda su vida.