CURSO – TALLER «¿YO CONMIGO O YO SIN MÍ?»

La apertura sexual ha traído consecuencias  positivas y negativas; uno de ellas es que,   un colectivo de mujeres,  que  por divorcio o por no casarse en la adolescencia o, por ser madres solteras,  no les resulta fácil formalizar una relación de pareja conforme a lo establecido culturalmente,  a través de  los estereotipos sociales, los cuales hemos integrado de manera inconsciente,  pero que sin embargo  determinan  la valía y personalidad social de una mujer   en función de la presencia de un hombre en su vida;  y cuando esta expectativa por alguna razón no es cumplida, genera una ruptura en el autoconcepto femenino y puede  llevarle a estados emocionales que afecten de manera importante,  su vida y su interacción con el entorno, en los diferentes ámbitos en los que se desenvuelve.

¿Cómo se va integrando este sistema de creencias y cómo aprende la mujer a buscar estas metas? Pareciera algo que forma parte de su naturaleza y sin embargo el poder discernir lo aprendido de lo innato, le permitirá tener un mayor control sobre elecciones que sean más conscientes y sean a su favor.

Estos fenómenos, traen sentimientos de soledad y en muchos casos de sufrimiento,  frustración e impotencia,  principalmente en aquellas mujeres en donde: tener una pareja,  ser importante para alguien, formar una familia;  resulta el proyecto  más importante de su vida.  Las conductas que generan estos sentimientos pueden ser: dependencia, ser demandantes, posesivas, controladoras, celosas e inseguras,   y frecuentemente generan un mayor alejamiento o indiferencia en las relaciones de pareja que establecen,  y esto,  aumenta más la sensación de soledad.